ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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domingo, 10 de febrero de 2013

Cuanda la mente falla.

Xitimia era la mujer más apasionada que conocí en cada una de mis vidas. Sin embargo, como cada persona del mundo, tenía su tara personal (así le gustaba llamarlo a ella), y era una tara tan cruel que vivía encerrando su pasión a cada segundo. Resulta que Xitimia no podía identificar sus propias emociones y, por tanto, ni siquiera podía expresarlas verbalmente.

Xitimia sólo tenía 20 años cuando él transformó su vida. Xitimia sonreía pero no sabía que era feliz, la parte apasionada de Xitimia le echaba de menos a cada minuto que no estaba a su lado, pero su parte racional no sabía que eso era echar de menos, y así con cada uno de sus sentimientos.

Sin embargo, resultó que él también tenía una gran tara personal. Él era Ger, su tara consistía en que si veía a Xitimia sonreír sabía que estaba contenta, si la veía llorar sabía que estaba triste, pero él no podía sentir ninguna de esas emociones. No pillaba los juegos de palabras, ni los chistes malos de Xitimia, no reía a carcajadas, y nunca, nunca, lloraba, era incapaz de todo eso.

Quizá por eso se encontraron, Ger se emocionaba a través de Xitimia, y Xitimia sabía lo que sentía a través de Ger.

Eran taras gemelas, estaban hechos el uno para el otro.